VIAJE AL CENTRO DEL CINE

Vivimos tiempos en los que solo aquello que nos entretiene es capaz de hacernos reflexionar sobre las diversas cuestiones existenciales: la forma en que nos relacionamos con las personas y el entorno, el modo en que afrontamos los desafíos de nuestro tiempo y la perspectiva que tenemos del pasado y del futuro. El cine, en cualquiera de sus plataformas actuales, es un medio que cumple estas premisas. Pero no todos conocen los códigos y reglas que cualquier producción audiovisual esconde entre líneas. Con motivo de mi cumpleaños, y como de costumbre, recibí un regalo especial. Por su cubierta, podía imaginarme que disfrutaría de un cómic plagado de míticos recuerdos que el séptimo arte nos ha dejado desde su invención. Aunque, leídas unas pocas páginas, llegué a la conclusión de que no se trataba de un cómic cualquiera; ni siquiera podría catalogarse como novela gráfica. Dentro del mundo literario, hay quien se atreve a desmenuzar el contenido y razón de aquellos detalles que muestra una película en forma de análisis ensayístico, muchas veces tedioso. Pero, en este caso, Filmish es un ensayo gráfico que no aburre ni mucho menos. Tomando como referencia una ingente bibliografía sobre el género y una filmografía selecta, la obra se compone de siete capítulos en los que disecciona distintos aspectos que son tratados a la hora de crear esas imágenes grabadas ya en la retina de cualquier cinéfilo: el ojo, el cuerpo, los decorados y la arquitectura, el tiempo, la voz y el lenguaje, el poder y la ideología y la tecnología y la tecnofobia. Si bien es un inconveniente el hecho de hacer spoilers para aquellos que no han gozado todavía del conocimiento, las ganas o el tiempo de ver los títulos que el autor usa para este experimento. Edward Ross es un apasionado del cine que además dispone de un exquisito talento para dibujar, narrar y protagonizar un viaje por los infinitos escenarios de la historia del cine. De los Lumière a Nolan, de La llegada del tren (1895) a Los Vengadores (2012). Parece sencillo realizar un trabajo como éste, pero no lo es. Se ha tomado la molestia de acudir a la hemeroteca y rescatar comentarios y opiniones de grandes realizadores o teóricos del cine para armar el cuerpo del ensayo y reforzar así su particular visión sobre el asunto sin que suene fanfarrón ni dogmático. Y para demostrarlo, en el anexo de esta meta-película encontramos la fuente de investigación en que se ha basado para elaborar el guión. En cuanto al formato visual, presenta su tesis como si de un cuidadísimo storyboard del género documental se tratara, donde el propio autor actúa como personaje conductor (as himself) de esta estupenda exposición de motivos en la que, cada vez que aparece en viñeta, rompe la famosa cuarta pared que separa la fina línea entre la magia de la ficción y la realidad del espectador, en este caso lector, para descifrar los signos ocultos, algunos reprobables, de la industria en cada fotograma que usa como ejemplo. Cuando desaparece del plano, se sustituye por una intuitiva voz en off mientras escenas representativas de películas o recreaciones de anécdotas relacionadas con sus protagonistas se suceden para que la imagen tenga siempre una fuerza notoria. Hasta ahora había visto adaptaciones de cómic y novela gráfica a la gran pantalla, pero no un producto que llevara el camino inverso: un cómic que, en términos generales, rindiera tributo al cine como medio de expresión. Podría decirse que el cómic es cine en papel, literatura en movimiento y riqueza cultural. Por esta razón, se convierte en un documento de obligada visión no solo para estudiosos del cine sino también para toda aquella persona que busque simplemente entretenerse, ya que es un ejercicio de amor al celuloide que recorre de manera resumida la evolución en sus formas y contenido. En su versión española, el encargado de traducir los textos es el experimentado traductor literario y periodista Carlos Mayor. No sabemos con certeza el lugar que ocupará este curioso documento en la sección del noveno arte -aunque, de hecho, se ha convertido ya en la revelación de esta temporada en ventas y crítica-. De lo que sí estamos seguros es que resuelve cuestiones que antes uno solo podía encontrar en libros especializados. Ahora, a golpe de imagen y cita célebre, el cine es más fácil de ver como una herramienta sociológica. Ya nadie tendrá excusa para decir que no entiende tal o cual mensaje, enfoque o característica de una película o personaje. Muy recomendable.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s